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Que un jefe mande es lo natural. Pero no es tan natural que un jefe lidere. Y hay grandísimas diferencias entre mandar (dar una orden) y liderar (lograr que los demás participen y compartan la visión del líder) .
Las empresas del conocimiento, las únicas que tienen visos de sobrevivir a la competencia asiática, necesitan de personas que hagan que el principal activo - el conocimiento - sea motivado, coordinado, dirigido, liderado para que este intangible sea productivo.
Liderar es conducir al equipo y hacerlo cómo un buen conductor lo haría. Coordinado para la convivencia con otros conductores, aprovechando los recursos del vehículo pero sin poner en peligro la supervivencia de los ocupantes.
El líder practica una actitud basada en la generosidad, que le permitirá aprovechar mejor los recursos que tiene a su disposición. El líder necesita tener capacidad de adaptación y saber que su participación en la organización que lidera tiene que estar moldeada a la situación existente.
El líder debe ser innovador, arriesgado, audaz, y no ser predecible, para así alentar a los suyos con nuevas ideas que hagan que la tarea sea más emocionante, poco rutinaria, diferente.
El líder debe saber rodearse de las personas adecuadas, sin temor a que nadie pueda asaltar su puesto.
El líder debe saber comunicar, que no es hablar. Comunicar es conseguir trasladar, impregnar, manchar con el mensaje los cerebros y los corazones de las personas.