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La persona depende (qué dramático y horrible verbo) de un jefe para muchas cosas. Del jefe depende un cúmulo de sensaciones que hace que el paso por la vida de una persona sea más o menos positivo. La influencia del jefe sobre las personas con las que convive es enorme y no debe rehuir esa posibilidad, esa responsabilidad.
No puede pretender ni el jefe, ni el subordinado que todo sea idílico. "No hay empresa perfecta" es una de las máximas de Tony Reinders, socio de Banco de Profesionales. Como todo en la vida, cada una de las personas y de las empresas somos susceptibles de mejora, gracias a Dios.
Pero el jefe y el subordinado, los padres y los hijos, los profesores y los alumnos debemos aspirar y conseguir que nuestras organizaciones se rijan con justicia. Se trata de luchar, participar por hacer un mundo mejor.
Los seres humanos nos rebelamos contra aquellos sucesos que percibimos que hacen que una persona, una empresa, un pueblo sea víctima de los abusos de terceros que utilizan arbitrariamente su fuerza. Nos rebelamos, rechazamos la injusticia.
Impartir justicia es difícil. Requiere una cierta catadura moral, esmero, esfuerzo, tiempo, generosidad y mucha concentración. El jefe pecador por injusto no cumple alguno o varios de estos requerimientos.
El jefe que es injusto ha desarrollado sus propias normas, su moral particular, al margen del entendimiento de quienes le rodean. Normalmente esa moral particular del jefe la ha construido alrededor de su poder y sabe que en mucha ocasiones esa moral no es discutible, no es recurrible a instancias superiores. La justicia del jefe es frecuentemente suprema, sin posibilidad de réplica.
Se trata de impartir justicia en un mundo que los humanos hemos hecho tan injusto. "Así es la vida" se justifica el jefe injusto ante un empleado que se atrevió a pedir explicaciones ante una decisión que no le pareció justa. Tan débil argumento es rechazable.
Impartir justicia es muy difícil, exige ponerse en lugar de otro, no para darle la razón, sino para entender sus motivaciones antes de dictar sentencia.